Dos mil pesos por “un sepulcro para ellos de honor”

Es la suma que el Ayuntamiento tarimbarense aportó para cada uno de los funerales de José Manuel y Sandra Guadalupe, policías abatidos en el frustrado asalto a personal de BANSEFI.

En medio de la consternación e indignación ante los hechos suscitados este lunes en Tarímbaro, fueron velados los restos mortales del policía municipal José Manuel Oliveros Acosta, elemento policiaco que cayó abatido en el cumplimiento de su deber durante el frustrado asalto a personal del Banco de Servicios Financieros (BANSEFI) custodiado por elementos policiacos.

En su hogar, ubicado en la localidad rural de Santa María, municipio de Tarímbaro, su ahora viuda, Raquel y una decena de mujeres y hombres proferían algunos rezos pidiendo al creador el eterno descanso de “el güero”, como cariñosamente se le conocía aquí y entre sus compañeros, de los que aproximadamente un medio centenar hicieron acto de presencia para montar guardia de honor al compañero y amigo.

Un clima de indignación por el casi nulo apoyo del gobierno municipal, que solamente aportaría 2 mil pesos para los gastos funerales de José Manuel y Andrea, la elemento caída que a la misma hora fue velada en su casa paterna en la comunidad de Chehuayo, municipio de Álvaro Obregón. “Nos dijeron que solo había 2 mil pesos y que no habría más”, dijo una pariente de José Manuel, quien se quejó de que la empresa funeraria a la que acudieron les ofreció por ese costo un ataúd que, más que eso era una caja mal hecha de madera y cubierta de tela, por lo que pidieron se colocara el cuerpo en otro féretro, elevándose el costo a 11 mil 700 pesos, de los que la familia tendrá que pagar 9 mil 200 pesos.

La familia del policía dijo sentir rabia, frustración e impotencia por lo poco valorada que es la vida de los policías que exponen su integridad por defender a la ciudadanía; aseguraron que José Manuel, quien deja en la orfandad dos varones de 12 y 10 años de edad, percibía un salario de 3 mil 600 pesos quincenales y tenía su certificado de la Academia de Policía.

Entre sus compañeros causó extrañeza el hecho de que José Manuel no traía puesto el chaleco antibalas al momento de la agresión, lo que le condujo a la muerte, pues recibió en el pecho “entre 8 y 12 proyectiles de arma de fuego”.      

Sin dar sus nombres por temor a represalias, los uniformados comentaron que Sandra Guadalupe Chávez Vázquez había estado de servicio en el turno de la noche, por lo que estaba desvelada y “por alguna razón que dispuso el destino, estaba doblando turno cuando la muerte la sorprendió”, además de que por estar desarmada y sin chaleco de protección no tenía posibilidad de defensa, “la mandaron a la guerra sin fusil, lamentaron.

Fuentes de la Policía Michoacán confirmaron a Amanecer de Michoacán que la mujer policía estaba desarmada cuando el convoy resguardado por policías de Tarímbaro fue atacado por un  comando armado; aseguraron que la no portación de armas se debe a su condición de cadetes, por lo que no se les dota de armamento, también refirieron que la hoy fallecida estaba por ingresar a la Academia de Occidente y percibía un sueldo de 2 mil 200 pesos quincenales, era madre soltera de dos pequeños.     

De última hora, el Ayuntamiento de Tarímbaro canceló el pase de lista y homenaje de cuerpo presente en honor a Sandra Chávez Vázquez y José Manuel Oliveros Acosta, que tenía previsto previsto realizar en el patio de Palacio Municipal, se argumentó que los deudos recibieron muy noche los cuerpos y se negaron a trasladarlos hasta la alcaldía.