Entre motociclistas celebró su cumpleaños Alfredo Gallegos “Padre Pistolas”

El sacerdote y párroco de Chucándiro festejó con sus amigos y algunos paisanos en el atrio de la remozada parroquia, que data del año 1643.

Más de 300 choppers acudieron a festejar y felicitar al padre Alfredo Gallegos en su cumpleaños, el controversial párroco de Chucándiro, mejor conocido como “Padre Pistolas” celebró como cada año con música, comida y bebida para sus invitados, aunque esta ocasión se notó menos presencia de chucandirenses; algunos llegaban para felicitarlo y se retiraban con comida “para llevar”, otros permanecían mientras disfrutaban las ricas carnitas que fueron preparadas para la celebración.

La fiesta en honor al sacerdote aficionado al canto y la fiesta estuvo amenizada por grupos locales, un coro de adultos mayores y él mismo, quien interpretó algunas canciones de su autoría y otras del repertorio popular: Agustín Lara, José Alfredo Jiménez y Vicente Fernández, entre otros. No faltó quien subiera al escenario para el clásico “palomazo”, incluso algunas parejas bailaron al son de las notas musicales.

El festejo se realizó en el atrio de la remozada parroquia que data de 1643, donde “a nombre de todos los que manejan moto”, el Moto Club Tarascos reconoció los más de 40 años de trayectoria del Padre Pistolas como presbítero, “llevando progreso, unidad, cultura, defensor de los derechos de los pueblos, gran amigo de los motociclistas,  sin distinción de clases sociales”; entregó el diploma el presidente de Tarascos, Esteban Castro.

Ataviado en traje de charro, el párroco chucandirense agradeció el galardón y con sarcasmo dijo juntarse con lo peor de la sociedad, como prostitutas, rateros y hasta con curas, pues “la mafia número uno es la iglesia, ahí sí está cabrón, no cualquiera le entra” señaló.

Entre los regalos que recibió el Padre Pistolas, hizo especial mención y exhibió una botella de ron cubano que le trajo de la isla su amigó Andrés Malagón, quien fue compañero del Cardenal Alberto Suárez en el seminario, pero colgó los hábitos para casarse y,  tras enviudar está por casarse otra vez, relató el padre Gallegos. El aludido sonrió desde abajo del escenario y mostró su afecto al polémico prelado.

La fiesta siguió hasta el anochecer, poco antes de las 18:00 horas, bikers de una decena de moto clubes iniciaron el regreso a sus ciudades de origen; Villa Morelos, los más cercanos; Irapuato y Celaya, en el estado de Guanajuato; Zacatecas capital y Morelia, quienes hicieron el viaje para felicitar al irreverente y empistolado cura, a veces amado, otras vilipendiado, pero siempre radical e indómito.