Educación o feligresía, disyuntiva por la disputa de un colegio en Santa Ana Maya

En un conflicto sin visos de solución se ha convertido la disputa que protagonizan en Santa Ana Maya el Colegio Don Bosco y el Clero local por la posesión de un inmueble que se encuentra dentro de la institución educativa, que inicialmente funcionó como parte de la Parroquia para la formación pastoral, por lo que pertenece a la Parroquia de Nuestra Señora Santa Ana.

El conflicto tiene su origen en una petición que el Párroco Lorenzo Martínez, quien llegó a esta población hace aproximadamente un año, les hizo a los directivos del colegio, para que le facilitaran un duplicado de la llave que abre la puerta de acceso al plantel, pues necesitaban remodelar la parroquia e impartir el Catecismo, para lo cual utilizarían algunas aulas de la institución, a lo que recibió una respuesta negativa.

El sacerdote había contemplado esa posibilidad en virtud de que los terrenos que ocupa la escuela particular pertenecen a la Parroquia y fueron cedidos en una especie de comodato que se renovaba cada 3 años, el ultimo lo firmó el anterior párroco José Luis Correa y vence en agosto de 2019, pero la Arquidiócesis canceló dicho contrato anómalo, pues los comodatos solo pueden ser avalados por el Ayuntamiento local, así, desde mediados de octubre pasado se ha estado exigiendo al patronato encargado del Colegio Don Bosco el desalojo de la escuela y entrega de las llaves a la Parroquia.

La eventual salida y reubicación de los escolapios se ve como una opción, ya que hay espacios disponibles en otros planteles de la cabecera municipal, aunque el párroco calculó que son entre 50 y 60 alumnos, algunas personas aseguraron que la población estudiantil es cercana a los 200 niños y niñas que cursan la primaria con cuotas por colegiatura de 600 pesos mensuales.

Sin embargo, acusa el padre Martínez, la cerrazón de los integrantes del patronato escolar y personal del colegio ha llevado las cosas hasta dónde hoy están y lo único que ha recibido son insultos, tentativas de agresión y amenazas de “que me van a partir la manzanilla”; se les ha invitado a dialogar para encontrar solución al conflicto y no se han presentado, “pero si de aquel lado no hay oídos y solamente boca, qué hago”, manifestó el prelado.

De trato cordial y afable durante una charla en las oficinas de la Parroquia, el padre Lencho, como le dicen sus feligreses aseguró que hasta ahora ha contenido el enojo de los santanamayenses que están “muy estresados” por la situación, pues algunos han sugerido tomar la escuela por la fuerza y “rescatar” el inmueble, mi postura es que debe haber un arreglo por medio de la razón y el entendimiento, sostuvo el padre, quien además dice que la gente del Colegio le ha tomado el pelo en varias ocasiones, pues le han entregado las llaves de la escuela, pero cuando él ha intentado abrir por la tarde, resulta que cambiaron la chapa de la puerta.

En la puerta del Colegio Don Bosco fueron colocados unos sellos de clausura del Ayuntamiento local, lo que haría deducir que el inmueble se encuentra clausurado, sin embargo, el padre Lorenzo manifestó que los sellos fueron colocados por las autoridades a petición suya, solamente como medida de precaución, ya que el personal y alumnos del plantel están de vacaciones y regresan hasta el 7 de enero, “no sea que vallan a pensar que nos metimos”, además de que por su parte tiene el firme propósito de llegar a una solución por la vía del diálogo.

Por lo anterior, rechazó además la versión de integrantes del patronato en el sentido de que el párroco es una persona prepotente y que los amenazó con meterse a la escuela durante el periodo vacacional para demoler unas aulas, a lo que el padre dijo que “no es cierto, es absurdo, cómo voy a tirar unos salones que a mí me servirían para dar el Catecismo a los niños”, de igual forma rechazó ser prepotente y autoritario, “autoridad sí soy, pero no autoritario”, atajó.

Cuestionado, dijo no poder avizorar cuanto más puede durar el conflicto, debido sobre todo a la cerrazón de quienes integran el patronato escolar, además de que el asunto ya se está politizando, dado que hay quienes están tomando partido y aconsejando al patronato.

Del Ayuntamiento dijo que se ha mantenido al margen y solamente “apoya verbalmente”, hace días acudió la síndica municipal para quitar los sellos y estar presente como mediadora en una reunión, pero por el Colegio no acudió nadie, lo que hace pensar que no hay interés en llegar a un arreglo pacífico.

Finalmente, el párroco Lencho ofreció que si le entregan las llaves de la escuela puede haber un acuerdo para que el Colegio Don Bosco siga funcionando y las catequistas tengan acceso a las aulas en horas y días que no se imparten clases. Aún más: ofreció al arzobispo Alberto Súarez Inda que si su salida de la Parroquia destraba el conflicto, él está dispuesto a irse.

“Que me entreguen las llaves y dialogamos, todo con civilidad y entendimiento”, recalcó al final.

Habla el pueblo

El conflicto entre la iglesia y el colegio privado Don Vasco que está en terrenos pertenecientes a la Parroquia local  ha dividido la opinión de los ciudadanos.

Esta escuela tiene más de 50 años y las personas que estuvieron desde que comenzó esta obra sabían de la situación, sin embargo, ya no viven y hoy la gran mayoría no está enterada de lo qué está sucediendo, solo se sabe que estaba un colegio de monjas que se prestó para establecer una escuela.

Esa situación divide la opinión de los habitantes, unos están a favor de que se regresen las instalaciones a la iglesia, ya que creen que el conflicto seguirá si no se regresa, además de que a los niños los pueden acomodar en otras escuelas que se ofrecieron a darles un lugar.

Otras personas consideran que se trata de un capricho del padre y que el conflicto no es contra él sino de tipo educativo, ya que deberían dejar que los niños terminen sus clases, mencionan que hay dos escuelas, una federal y una estatal, por lo que esta escuela sería un soporte para Santa Ana Maya.

Por su parte, las personas mayores lo que quieren es que no se confronte la gente ya que al final de cuentas si el padre se va del pueblo, este quedaría dividido, por ello opinan que debería entrar  Gobernación a aclarar esta situación,  porque en Santa Ana Maya “se están alterando las cosas”.

 


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