Ciudadanía contra cañones antigranizo en Michoacán

El cultivo del aguacate en Michoacán está rompiendo el equilibrio ecológico del estado; a los daños derivados del cambio de uso de suelo para instalar huertas del denominado oro verde, se suman las afectaciones a la agricultura y a la salud de la población, derivadas del uso de cañones antigranizo por productores de aguacate y frutillas como fresa, zarzamora, y arándano, entre otros, para evitar granizadas que dañen las cosechas en estos cultivos.

Tanto el aguacate como las frutillas son altamente demandantes de agua. Comparativamente, el aguacate necesita 22 veces más líquido que el bosque, pero el consumo no se compara con las frutillas, que beben 70 veces más que el bosque, además de que estas requieren agua limpia para cumplir con los estándares internacionales de sanidad vegetal.

La utilización de los cañones en las plantaciones unió a productores de Madero, Huiramba, Acuitzio y Lagunillas en el Consejo del Área Natural Protegida Madero-Morelia, para recabar firmas en oposición a los cañones antigranizo y exigir al gobierno prohíba los morteros; se obtuvieron más de 5 mil 200 firmas, de las que el 80 por ciento son de adultos y el resto corresponde a niños y niñas.

En breve se entregará a las autoridades del estado una demanda conjunta para el retiro o regulación de los cañones, que han ocasionado lluvias irregulares y escasez de agua, afectando la producción de maíz y a la economía local.

También se acordó entregar el documento a los diputados de la LXXIV Legislatura local, que entrará en funciones en septiembre próximo, informó el activista y dirigente Julio Santoyo.

De hecho, los primeros visos de solución se vislumbraron en una informal reunión a las afueras de la alcaldía huirambense, donde Rubén Quintero Sánchez, asesor de Ricardo Luna, secretario estatal de Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Territorial (SEMACCDET)
El funcionario de SEMACCDET estableció que “sí hay manera de detener el uso de los cañones” y anunció que en el mismo evento, este martes 14, la dependencia estatal presentará una fórmula jurídica para regular y subsecuente prohibir el uso de cañones antigranizo.
Algunos de los presentes señalaron que la respuesta de SEMACCDET obedece a la presión social, pero igual celebraron, pues se trata del primer paso rumbo a lo que podría ser una prohibición definitiva al uso de los denostados cañones.
Quintero Sánchez indicó también que en base a un estudio se pudo determinar que solamente 10 productores de aguacate cuentan con permiso para operar cañones, mientras que 20 más están en trámite, pero los permisos se otorgaron “mañosamente” por mediación del Instituto de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), lo que “les da manga ancha” para justificarse.

En la imagen un cañón antigranizo ubicado en la comunidad de Arroyo Hondo en Acuitzio, donde se aprecia a la distancia el cañón antigranizo y una estación climatológica.

PROAM atiende denuncia

A la movilización social y recaudación de firmas, siguió la respuesta de la Procuraduría de Protección al Ambiente (PROAM) que encabeza Juan Carlos Vega Solórzano, al celebrar una reunión con ciudadanos de Morelia, Madero, Acuitzio y Huiramba, para establecer alternativas de solución a la problemática que enfrentan por el uso de los cañones antigranizo.

Los ciudadanos manifestaron que esos artefactos han contribuido a la ausencia de lluvias, la consecuente sequía en cultivos y la falta de captación de agua para consumo humano.
Vega Solórzano detalló que los cañones utilizan gas acetileno, pero el uso de este requiere autorización de la Secretaría de Medio Ambiente, pues se trata de una actividad riesgosa y aseveró que si alguien posee un cañón y no cuenta con autorización, PROAM tiene la facultad de acudir a revisar e iniciar el procedimiento administrativo para imponer autoridad.

Los artículos 30 y 31 de la referida Ley refieren: “quedan prohibidas las emisiones de ruidos que rebasen los límites máximos establecidos en las normas oficiales mexicanas. En este sentido, el procurador ambiental informó que se tienen 11 procedimientos por uso de cañones en los municipios de Peribán y Tacámbaro.

Por su parte, Marcial Reyes, investigador del Instituto Tecnológico Superior de Pátzcuaro (ITSPA) mencionó que las detonaciones de un cañón granífugo superan los 450 decibeles, lo que implica riesgos que pueden llevar a la pérdida del oído a quienes habitan cerca de los sitios donde se detonan cañones.

Según Rubén Quintero Sánchez, el costo promedio de un cañón antigranizo es de 10 millones de pesos, y no obstante que no hay un padrón disponible, se especula que existen aproximadamente mil 300 cañones para 40 mil huertas en el estado.

Luego de invitar a la población para ubicar los cañones y a sus propietarios, PROAM subrayó la necesidad de saber el periodo en que los echan a andar, para acudir cuando se estén detonando y poderlos medir. “Nos comprometemos a ir de la mano con ustedes, díganme dónde están y quién es el propietario, para levantar un acta e iniciar el procedimiento”, manifestó.

A la reunión acudió la Secretaría de Gobierno (SEGOB), la Comisión Estatal del Agua y Gestión de Cuencas (CEAC) y la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroalimentario (SEDRUA), así como representantes de la trasnacional Driscoll´s, que procesa zarzamora, frambuesa, fresa y arándano, sin embargo, estos no fijaron postura en relación a los cañones granífugos.

Los cañones antigranizo emiten explosiones de gas acetileno y aire, produciendo de esta manera ondas de choque que se desplazan a la velocidad del sonido interfiriendo en la cristalización del granizo.

Constan de una cámara de combustión con una salida cónica de 6 metros de alto y una abertura de 60 centímetros colocada en posición vertical. Para ser efectivo, el dispositivo debe detonarse en un lapso de 15 a 30 minutos antes de la tormenta de granizo.
Los disparos generan ondas expansivas que llegan a cubrir un radio de 2 kilómetros, afectando en promedio 12 mil 500 hectáreas a la redonda. Sin embargo, su utilidad ha sido muy cuestionada pues no está científicamente comprobado que en realidad logren evitar granizadas.

En México, este tipo de cañones se han comercializado desde los años sesenta del siglo pasado, sin embargo, en Michoacán han tomado un auge importante desde la llegada de los primeros aparatos, hace apenas 5 años.

Las autoridades del sector reconocen que no se ha probado su efectividad y no hay evidencias de que funcionan, pero la conclusión basada en la sabiduría y experiencia popular es que estos morteros causan daños a cultivos básicos como el maíz, cuyos productores se quejan por la falta de lluvia, que afecta la producción, pues el éxito de su cultivo depende de la temporada de lluvias.

A la caza de los cañones

Durante un intenso recorrido encabezado por el Consejo del Área Natural Protegida Madero-Morelia y funcionarios de PROAM, SEMACCDET, Gobernación y el ITSPA, así como ejidatarios de Huriamba y Acuitzio, para indagar sobre el uso de los cañones y la ubicación de los mimos, este medio informativo constató que las empresas niegan el uso de los artefactos; en un rancho localizado en Huiramba, donde se cultiva fresa, arándano y zarzamora, uno de los responsables de la empresa aseguró que en el cultivo de las frutillas se utiliza plástico para proteger los cultivos de eventuales granizadas.

Sin embargo, las condiciones adversas del aire evitaron sobrevolar un dron en las afueras del rancho, el aparato detectó partículas de acetileno en el ambiente, concluyéndose entonces que en un término no mayor de 48 horas se había detonado ahí un cañón antigranizo.

En el recorrido por las localidades de la zona serrana de Acuitzio, Madero y Morelia, escoltada la caravana por patrullas de Seguridad Pública, se visitaron localidades como Ziparapio, San Pedro Piedras Gordas, Nieves, Umécuaro y Arroyo Hondo, siendo en una huerta aguacatera de esta localidad donde vimos a unos 500 metros del camino un cañón granífugo, y más adelante otro que se perdía entre arbustos.

Antes, a pie de carretera en Huiramba, visitamos las instalaciones de Ohanna, empresa que produce frutillas para Driscoll´s, el propietario Raúl Arreguín informó que se utiliza plástico para proteger los cultivos, además de que, durante el invierno se echa mano de los invernaderos para evitar que las heladas afecten la producción.

Mientras, en un cerro al lado de Ohanna, donde se visualiza una huerta de aguacate, se podía ver la nube que gradualmente se expandía, producida por un cañón antigranizo, igualmente se detectaron partículas de acetileno en el ambiente y una sensación de ardor en los ojos.

Marcial Reyes apuntó que las afectaciones al oído por las estruendosas detonaciones son las primeras afectaciones a la salud humana, pero con el tiempo llegarán padecimientos como cáncer, por las radiaciones que ese tipo de aparatos emiten. En Madero ya se están registrando casos de ese tipo, mencionó un ejidatario.

Por su parte, el titular del Consejo Estatal de Ecología (COEECO), Gilberto López, estableció que en el afán de solucionar los problemas derivados del cultivo de aguacate, como cambios en el uso de suelo, la tala inmoderada y la falta de agua, es necesario buscar alternativas de financiamiento maderable, pues se ha olvidado el potencial forestal, que recordó, “es más sustentable que el aguacate”, por lo que sugirió el establecimiento de proyectos más sustentables.

Sobre el uso de cañones antigranizo, consideró que rompen el proceso de cultivos de la temporalidad de lluvias, pues los campesinos se preparan para la labranza cuando ven que viene la lluvia, por lo que cuestionó si los morteros son ilegales, o acaso tienen permiso de SEMACCDET.

En ese mismo tenor, sostuvo que el crecimiento de la superficie de aguacate en Michoacán tiene qué ver con lagunas que es necesario acotar en la legislación estatal, que debe incluir una regulación en la producción de plantas de aguacate

Resaltó que la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, consagró en el documento denominado “Declaración de Río” una serie de principios esenciales para el desarrollo sostenible; uno de ellos es el “principio o enfoque precautorio” que determina: “frente a una eventual obra o actividad con posibles impactos negativos en el medio ambiente, permite que la decisión política que no da lugar a su realización, se base exclusivamente en indicios del posible daño, sin necesidad de requerir la certeza científica absoluta”.

El titular de COEECO demandó se aplique este principio precautorio en Michoacán, mismo que se remonta al primer tercio del siglo XX y fue consolidándose en temas de directa relevancia para la salud humana, como el uso de productos químicos y la descarga de contaminantes.

En agosto de 2017, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión emitió un exhorto para la prohibición de cañones antigranizo, en el documento se determinó que “no hay nada concluyente que nos diga que no están causando efectos negativos”, sin embargo, esa iniciativa no ha tenido eco en los congresos estatales, salvo Colima, donde el uso de los morteros está prohibido por la Ley.

Un problema de mayores dimensiones

Pero los cañones antigranizo son apenas la punta del iceberg de un problema de mayores dimensiones y que algunos ecologistas califican de ecocidio para Michoacán, toda vez que han podido documentar la perforación de diversas ollas de agua de grandes dimensiones para el acaparamiento del líquido.

También se tiene conocimiento de la compra de terrenos cercanos a manantiales y la perforación de pozos profundos para poder abastecer las huertas y cultivos alternativos como son las frutillas, de gran demanda en los mercados internacionales.

En Madero una toma área permite visualizar al menos cinco ollas de agua, a corta distancia una de otra; es en la parte alta de la sierra y a la que se atribuye que Arandeo sea hoy un pueblo fantasma, pues los pozos artesianos de las viviendas quedaron secos.

El modus operandi de los aguacateros, advierten los ecologistas, es ahora el mismo que algunos productores de frutillas emplean para adueñarse del agua.

A qué costo los Ayuntamientos alientan la inversión de empresas dedicadas a la producción de frutillas, que llegan y rentan grandes extensiones de tierra y terminan dañando el ambiente, secando los mantos acuíferos y agotando las tierras por los químicos que emplean, son algunos cuestionamientos que hacen ecologistas al advertir un ecocidio de incalculables proporciones, a cambio de empleos y atracción de inversiones.

En la imagen se observan cinco depósitos de agua en la parte alta de Madero

El primer productor de aguacate; pero ¿a qué precio?

Para comenzar hay que decir que para la producción de un kilo de aguacate se requiere de 2 mil litros de agua; sólo para darnos una idea esta cantidad de agua es la más alta en la producción frutícola, pues, es cuatro veces mayor que el de la naranja y diez veces lo que necesitan los tomates.

Esa así que los soberbios aguacateros arrasan con los bosques michoacanos, que son los que motivan la lluvia y sacan la humedad del subsuelo.

En resumidas cuentas, están acabando con los bosques; agotan los mantos acuíferos mediante los pozos profundos y las ollas captadoras de agua de lluvia, provocando que las poblaciones cercanas se queden sin agua. De este modo son los causantes del cambio climático en la gran franja que va desde el oriente michoacano hasta más allá de los pueblos de la meseta purépecha.

En cuanto al asunto económico del estado, este no representa lo que ellos piensan, pues su aporte es mucho menor que el daño a la ecología; como ejemplo está Villa Madero con 4 mil 500 hectáreas de aguacate que representa 2 mil millones de pesos anuales, pero sólo un 5% se queda en el municipio y basta con visitar la localidad para constatar la falta de desarrollo en sus caminos y la falta de servicios públicos en temas de salud y desarrollo social.

Son unas cuantas familias adineradas las de este negocio, sin detenerse a pensar el daño que están haciendo, muchas veces con la complicidad de las autoridades estatales y federales que han autorizado este crimen en contra de la naturaleza y la población entera.
Por si toda esta marabunta fuera poco, resulta que el aguacate que nos venden a los michoacanos es de panchanga pero a precio de dólar que llega a costar hasta 80 pesos el kilo; en tanto que el fruto de selección lo mandan al extranjero. Esta es tan sólo una breve crisis de este ambicioso grupo que está acabando con el agua y los bosques.

Rodeado de huertas de aguacate, se observa la copa de los pinos con un tono rojizo, lo que supondría plaga. Pero hay quien duda que así sea, pues hay indicios de que fueron inyectados con una mezcla de aserrín y petroleo para justifdicar su tala y expandir la huerta.

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