Contepec, Michoacán. El Presidente Municipal, Rubén Rodríguez Jiménez, y el Rector de la Universidad Tecnológica del Oriente de Michoacán (UTOM), Heriberto Lugo Contreras, representante del Gobernador del Estado de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, presidieron ayer la Ceremonia del CCV Aniversario del Natalicio de Don Melchor Ocampo en Pateo, su tierra natal, evento que fue organizado por el Ayuntamiento de Contepec.

El homenaje para el “Ilustre Michoacano, Gran Filósofo de la Reforma y Benemérito de la Patria”, contó con la asistencia del alumnado de Instituciones Educativas de la Localidad, realizando un acto cívico, encabezado por el Colegio de Bachilleres Ext. Melchor Ocampo, además se contó con la participación de la Banda de Guerra de la Esc. Telesecundaria “Melchor Ocampo”, así como la declamación de la poesía “A Don Melchor Ocampo” de Jael Rojo, por alumnas del primer semestre de Bachilleres y de la famosa “Epístola” por el alumno Sebastián Alcantar Luz.

“Ser liberal cuesta mucho trabajo, ya que se precisa el ánimo de ser hombre en todo”, recordó el munícipe Rodríguez la frase del homenajeado. En su discurso, el Edil de Contepec comentó que “a 205 años de su nacimiento nos reunimos en esta bella tierra para recordar con gran respeto al líder de la generación de los liberales, coautor de las Leyes de Reforma y defensor de la separación entre Iglesia y Estado, de acuerdo a la historiadora Patricia Galeana”. Asimismo, el Edil Contepequense subrayó que “en nombre del pueblo de Contepec, no me cansaré de repetir: Que lo recuerde Michoacán y México, la tierra que habitó, los territorios que estudió y la región que adoró el Ilustre Don Melchor Ocampo, fue Pateo, hoy Tenencia de Melchor Ocampo, que orgullosamente pertenece a nuestro Municipio. Desde su tierra natal, convocó al Gobierno de la República y de Michoacán, para que reconozcamos unidos el gran valor, que desde hace años presumen sus herederos, como habitantes de tierra de hombres ilustres”- concluyó.

Por su parte el Rector de la UTOM reconoció al Gobierno del Municipio y al Presidente de Contepec por la organización del homenaje al gran patriota mexicano y convocó a seguir fomentando en las nuevas generaciones de la vida y obra de Don Melchor Ocampo, “líder intelectual de la generación de liberales,… de conocimientos enciclopédicos… que trabajó con dedicación la tierra y reunió una de las bibliotecas más ricas del siglo XIX”- detallo Lugo Contreras. Como representante del Gobierno del Estado, recordó las aportaciones del más grande político michoacano de la época, ya que recordó que en 1850, como senador fue ministro de Hacienda del Presidente José Joaquín Herrera, luego, en 1851 fue candidato a la presidencia de la República, sin embargo Mariano Arista ganó la elección y en 1852 ocuparía nuevamente el cargo de Gobernador del Estado, siendo destituido en 1853 por un levantamiento armado conservador.

Cabe mencionar que también estuvieron presentes el Diputado Federal, Emilio Manzanilla, y el representante del Diputado Federal, Oscar González, Ruperto Retana Ramírez, quienes acompañaron a los integrantes del presídium para colocar una ofrenda florar en el monumento de la Plaza de su tierra natal a Don Melchor Ocampo, al mismo tiempo que montaron guardia de honor. Finalmente, el Ayuntamiento ofreció una comida a los invitados y asistentes, además entregaron despensas a madres de familia y juguetes a los niños con motivo de Día de Reyes.

Recordemos que es un día histórico para Contepec, Michoacán y México, ya que por Decreto Legislativo, el 06 de enero de 1814 nació en Pateo el ilustre político michoacano, autor de la famosa epístola incluida en la Ley del Matrimonio Civil, “único medio moral de fundar la familia”, del 23 de julio de 1859, decretada en plena Guerra de Reforma. José Telésforo Juan Nepomuceno Melchor de la Santísima Trinidad cursó sus estudios de bachillerato en el Seminario Tridentino de Valladolid, en derecho civil y derecho canónico. En 1831 ingresó a la Universidad de México, para completar la carrera de Derecho. Heredero de doña Francisca Javiera Tapia, a quién le reconoció que debía “todo cuando soy y tengo”. Por ello, dice su biógrafo Eduardo Ruiz, hizo “a sus semejantes todo el bien posible”, como su buen hijo, como un ejemplar mexicano, como un gran ciudadano.

Pero, toda su vida fue un apasionado del estudio, interesándose por la química, la botánica, las ciencias naturales y las lenguas, llegando a ser un destacado científico, eficaz estadista, gran filósofo de la Reforma, renombrado político mexicano e ilustre michoacano coronado por sus acciones a favor de la República, convirtiéndose en uno de los Padres de la Patria, como argumenta el escritor Francisco Martín Moreno.

El filántropo de corazón y enciclopedista de formación, en 1841 aparece en la esfera política pues fue electo diputado por Michoacán al Congreso de 1842, convocado por Santa Anna, pero todo cambió. No eran los mejores tiempos para México, ni para Don Melchor. Entonces, “Ocampo – cuenta el historiador Alejandro Rosas- se dedicó a viajar…, impulsó el desarrollo de la hacienda de Pateo, marchó a Europa, observó, reflexionó, volvió al país convencido de los principios liberales y del obstáculo que representaba la iglesia para el desarrollo del país. A principios de la década de 1850, Ocampo saltó al escenario nacional de manera definitiva y se convirtió en uno de los grandes personajes que rodearon a Benito Juárez y que impulsaron la separación entre la iglesia y estado en 1859 con las Leyes de Reforma”.

El historiador de apellido Villalobos Calderón, rememora que Ocampo se relacionó con personajes destacados; en su infancia con Ignacio Alas, colaborador de Ignacio López Rayón y José María Morelos y Pavón, en 1833 con el abogado José Ignacio Espinoza, ministro del presidente Anastacio Bustamante, y en 1855 con el escritor Guillermo Prieto, al integrar el gabinete del Gobierno del general Álvarez, al triunfo de la Revolución de Ayutla, cuando derrotaron al dictador Santa Anna, así se comprueba su propósito en la vida al defender “sus ideas liberales para influir en el pueblo mexicano su respeto al derecho y a la soberanía como medios para alcanzar la estabilidad y el progreso económico y social de la patria”.

Ocampo vivió en carne propia como nuestra república se consumía en la miseria, en la violencia y en la dictadura, siendo nuevamente diputado restableció la vigencia de la Constitución de 1824 y fue designado gobernador de Michoacán, asumiendo el cargo el histórico 5 de septiembre de 1846, declarando para la eternidad: “Sólo seremos fuertes y felices cuando nos mantengamos unidos”, y para luchar contra los invasores norteamericanos formaría los míticos batallones Matamoros y Morelos.

Don Melchor fue un político valiente, que perdió parte de sus bienes por sus obras de caridad. Se enfrentó directamente al Presidente Santa Anna, lo que le valió ser encarcelado y desterrado. En su exilió en La Habana y Nueva Orleáns, conoció a Benito Juárez, así se unieron los dos hombres, el filósofo y el líder, que transformaron a México en el siglo XIX.

Al renunciar a su cargo federal, por diferencias con Ignacio Comonfort, fue elegido diputado del Congreso Constituyente que redactaría la Carta Política de 1857, a su promulgación, por Decreto del 24 de julio de ese año, el Municipio de Contepec se incorporó a Michoacán, constituyéndose por los territorios de las haciendas de Yeregué, Tepetongo, Bravo, Salitrillo, Los Molinos, Los Saúses y su amado Pateo. Así, es confirmada su intervención para la constitución del actual territorio michoacano y contepequense, del que por “razón de su nacimiento” decidiera ser legislador de nuestro Estado.

Ocampo fue Ministro de Gobernación, Guerra, Marina, Hacienda y Relaciones Exteriores del gobierno de Benito Juárez, siendo arrestado en Pomoca por el español inhumano Líndoro Cajiga, para ser llevado ante el general conservador Leonardo Márquez y fusilado por órdenes del auto denominado “Presidente” Félix Zuloaga, el fatídico 3 de junio de 1861 en Tepejí del Río en Hidalgo. Sus restos se encuentran en la Rotonda de las Personas Ilustres, pues con la conciencia tranquila, escribió para la posteridad: “Muero creyendo que he hecho por el servicio de mi país cuanto he creído en conciencia que era bueno”.

La única vez que lloró Ocampo, la figura clave de la Reforma, revela la investigadora Natalia Arroyo, fue el 19 de septiembre de 1856, en la hacienda de Pateo, en esta su amada tierra natal, cuando se celebró el matrimonio de su hija Josefa, quien conservó su corazón y cumplió los deseos póstumos de Don Melchor, al entregarlo a su alma mater; al Colegio de San Nicolás, que desde 1884 está en un baúl bordado por su primogénita conservado en formol, en la actual Preparatoria No. 1 de la Ciudad de Morelia, en la sala Melchor Ocampo.


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