Despide Cuitzeo al Señor de Capacho

Se vuelca Cuitzeo en su veneración al Señor de la Expiración. Monseñor Herculano Medina lanzó un grito de alerta contra el aborto, la eutanasia y la legalización de drogas, que “simbolizan muerte”.


Las manifestaciones de fe incondicional se presentaron cual dejavú en la más grande fiesta religiosa de Cuitzeo; la gente se postraba sobre sus rodillas o en actitud de oración como buscando el rostro divino, acaso anticipándose al llamado del obispo Herculano Medina, para volver la mirada hacia el Señor, además emitió un grito de alerta contra el aborto, la eutanasia y la legalización de drogas, que “simbolizan muerte”,  dijo el prelado.

El llamado tuvo como marco la celebración en honor de El Señor de la Expiración,  imagen  que anualmente se “muda” desde su santuario en la vecina tenencia de Capacho, para hospedarse en la parroquia cuitzense del Sagrado Corazón, donde el fervor es tal que este día toda actividad se detiene para entregarse en cuerpo y corazón a las fiestas patronales que concluyen este miércoles 17 de octubre con el retorno de El Señor de la Expiración  a su santuario en Capacho.

Cuenta la tradición que El Señor de Capacho, como le llaman los habitantes de aquella localidad enclavada en el municipio de Huandacareo, fue descubierto en el monte por tres personas, de las que dos eran capachenses y una de Cuitzeo, debido a ello, acordaron que la imagen permaneciera la mayor parte del año en Capacho y un lapso menor en esta ciudad lacustre.

La fiesta para honrar al Señor de la Expiración se convirtió en una fastuosa celebración, con actividades religiosas y seculares,  música de viento, castillos pirotécnicos, verbena popular y baile masivo, como  recordando que el ser humano es espíritu, pero también carne, y como bien dicen: “el cuerpo lo sabe”.

Y lo saben los hombres de Dios, como Herculano Medina Garfias, obispo auxiliar en la arquidiócesis de Morelia, dado que en su homilía llamó a los católicos a rechazar la legalización del aborto, “que hace madres asesinas”, además, el sacerdote condenó la eutanasia y la legalización de drogas, que “traen desgracia a las personas con todo esto que significa celebrar la muerte, y celebrar la muerte es cerrarle la puerta a Dios”, advirtió.

Durante la misa celebrada al mediodía de este martes ante una explanada llena de feligreses locales y de comunidades aledañas, Medina Garfias recordó que no fueron los romanos quienes dieron muerte al cristo de Nazaret, sino los pecados de toda la humanidad, que desfiguraron el rostro de los humanos desde el principio de la creación, cuando Adán y Eva decidieron apartarse de los designios del creador, deformando aquella imagen y semejanza con que fuimos creados por Dios inicialmente, por ello “el pecado es la causa de todos nuestros males”, aseveró.

Refirió que hoy el rostro de la humanidad sigue desfigurándose a causa del pecado; las personas nacen, se reproducen y mueren sin esperanza de participar algún día de la gloria celestial, “es ahí donde Dios, que ama al ser humano, varón o mujer, ofrece enviar a su hijo como salvador haciéndose semejante a nosotros para llevar a cabo la obra redentora”.

Hoy, precisó, el mundo está llevando las atrocidades del pecado a su máxima expresión, al extremo de que muchas personas no saben quiénes son, de dónde vienen y hacia dónde van, “por ello es necesario que volvamos la mirada hacia el señor Jesucristo” para que él deshaga el pecado desde el departamento de la reconciliación con Dios”, por la gracia, méritos y  sangre de Jesús.

Tras concluir la multitudinaria misa, Herculano Medina y el párroco local, Ricardo Magaña, ministraron el cuerpo de Cristo a quienes decidieron comulgar para reforzar su cristiandad.


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